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ENLAGA en Poemas del Alma

Presentado por Poemas del Alma

domingo, 31 de enero de 2010

EL CUCHARRILLO DE MIEL


Había una vez tres amiguitos Anita, Miguelín y Encarnita, discutiendo que no tenían miedo a nada, la madre de uno de ellos los estaba escuchando y pensó
_ Les voy a dar una lección a ver si es verdad que no le temen a nada.
Junto con las otras madres de los niños idearon un plan, a los tres les gusta el cucharro (pan y aceite con miel) así que comprobaremos cual de los tres es el más valiente, una de ellas se disfrazó de ogro y las otras dos eran compinches. .
Una tarde a la hora de la merendica los llamó Antonia y les dijo :
_ Vamos a merendar, os toca un cucharrillo con miel que tengo en la cámara en una tinaja, tomad unos moños de la librilla de pan, ya os pongo yo el aceite y os echáis la miel que queráis,  pero hay un problema queda poca, así que haremos un juego, vais a ir a la tienda a comprarme cosas que necesito, el que primero llegue será el primero en merendar a ver tú Anita veme a por un cuarto de azúcar, tú Miguelín medio kilo de harina y tú Encarnita cuarto y mitad de chorizo Revilla...
 La que primero llego fue Anita.
_ Muy bien Anita has sido la primera toma tu moño de pan con aceite  y ponte la miel que quieras
_Anita subía las escaleras de la cámara contenta de ser la primera y cuando iba a meter la cuchara en la tinaja salió de pronto un ogro que le dijo:
_Soy el tío caperuchón y el que pase de aquí me lo como de un tragón.
Anita cogió tal susto que salió corriendo escaleras abajo de dos en dos y les dijo:
_Hay un ogro al lado de la tinaja y no me ha dejado coger la miel, me voy a mi casa ¡que miedo!
Miguelín que acababa de llegar  un minuto antes que Encarnita dijo:
_Mira que eres miedica, Antonia deme el pan y una cuchara que voy a subir yo.
Cuando estaba a punto de echarse la miel en el pan, volvió a salir el hombre
_Soy el tío caperuchón y a quien pase de aquí, me lo como de un tragón.
Miguelin tiró la cuchara y el pan y salió corriendo igualmente escaleras abajo.
Antonia, si que es verdad hay un hombre al lado de la tinaja de miel, cuando iba a meter la cuchara me dijo que me iba a comer, me voy a casa con mi madre.
Antonia le dijo a a su hija Encarnita:
_ ¿ A ver tú quieres subir o te da miedo?
Encarnita era muy golosa y por nada del mundo quería perderse  su merendica aquella tarde.
_Dame el moño de pán a ver si es verdad lo que dice Anita y Miguelín .
Subía las escaleras pensando lo que iba hacer para espantar al tío caperuchón y así comerse su cucharrillo de miel.
A llegar a la tinaja y meter la cuchara, salió otra vez el tío caperuchón
_Soy el tio caperuchón y quien pase de aquí me lo como de un tragón 
Y Encarnita que le encantaba la miel le dijo:
_Y yo soy una hormiguita del Hormigal que te pincho en el culo y te hago saltar .
Diciendo esto le pinchó con un alfiler que llevaba escondido y el tío caperuchón salió corriendo de allí .
Encarnita se echó su cucharrillo de miel y bajó escaleras tan contenta, de haber sido ella la que no había tenido miedo y ser la más valiente de los tres .
Y colorín colorado este cuento se ha acabado .

Este cuento me lo contaba mi madre y me ponía muy orgullosa de haber sido yo la más valiente de los tres.
 ¡ Cómo me subía mi autoestima cuando me lo contaba !
Me gustaba que me contase cuentos, a la hora de comer, por la tarde en la merendica...
Recuerdos de infancia que no se olvidan nunca.
Es bueno contar cuentos a los niños, en donde ellos sean los protagonista, mi madre tenia una imaginación...Se valía de los cuentos de siempre, ella los adaptaba al entorno, la gente,  que tan bien conocíamos, con personajes reales, yo no le llego ni a la suela de los zapatos.
Era una niña que nació un poco antes de la Guerra Civil,  la posguerra, según decían mis abuelos fue mucho pero que la guerra, pasó mucha miseria, hambre, si,  eso que parece tan lejano, pero que ahora empieza a padecer mucha gente, por no saber no sabe leer, no pudo ir a la escuela, es analfabeta, pero mi abuelo Esteban la enseñó a poner su nombre y apellidos, no es un orgullo decirlo pero es así. Eso sí, en números y cuentas de cabeza no hay quien le gane, sin ir a ningún taller de modista ella sola aprendió a coser y cortar toda clase de ropa, en agujas de lana y de ganchillo hace primores, tiene una sabiduría y un corazón enorme, quien la conoce sabe que me quedo corta, ella es una gran biblioteca para mi, la que me inspira todo lo que escribo.
GRACIAS MAMA.

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