POEMAS

ENLAGA en Poemas del Alma

Presentado por Poemas del Alma

miércoles, 20 de abril de 2011

SOLEDAD

Mujeres que estáis en el campo santo


Que a Dios rezáis y estáis velando


No lloréis más por él


Que ya está respirando



Virgen de la soledad

No tengas pena ninguna

Que tu hijo resucitará

Entre las doce y las una

Ya no estará en la tierra

No estará en la sepultura

Que tu hijo resucitó 

No tengas pena y amargura



Esta saeta se la cantaba mi madre a la Virgen de la Soledad el viernes santo desde mi balcón en la Calle Mestanza, abríamos las puerta de mi casa de par en par, para que la virgen nos diera su bendición.
Mi madre ponía los mejores pañitos de encaje en los pedestales,  barnizados  unos años y otros los limpiaba con aceitico de los muebles como ella decía, los pulía con un trapo seco que parecía recién pintados, las mejores macetas, trompetones , bruscos , pilistras, recuerdo un año que mi padre pintó los tiestos de las seis  macetas a poner en el portal todas iguales, de varios colores sobre un fondo en negro, llamó la atención lo bonitas que quedaron, siempre ponía  encima de los dos pedestales de madera altos, dos macetas iguales uno a cada lado del arco de la puerta que daba al segundo portal y delante de estos  otros pedestales de hierro hechos por mi padre en la mina , más bajitos  otras dos macetas iguales, en medio del portal una mesita de madera pequeña, con otra maceta normalmente coleo o siempre floridas y un pañito de ganchillo precioso hecho por mi abuela, delante de la mesita de madera la maceta más bonita, casi siempre le de trompetones blancos , recuerdo  aquella cortina azul cielo hecha de punto de cruz por mi madre y aquel entredós y encaje a juego  echo por mi abuela de ganchillo, eran las mejores galas para recibir a nuestra semana santa bañusca, la de gente que se subía a cantar saetas , entre ellos mi madre a nuestros balcones , llenos de macetas de claveles y geranios de todos los colores, a mí me encantaba coger el claver más bonito y echárselo a la Virgen de los Dolores cuando pasaba por debajo de mi balcón sobre el palio.