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ENLAGA en Poemas del Alma

Presentado por Poemas del Alma

martes, 24 de julio de 2012

LA CUEVA DEL COTANILLO 5


 
Chacho Salvador Prados Doninguez 1971 después de 33 años de exilio en Francia
Nos quedamos sin saber que decir, pero al igual que nosotras habíamos descubierto que había un hombre dentro de la cueva alguien podría descubrirlo y no sabíamos que pasaría, decidimos que no contaríamos nada a nadie y empezamos a  ayudar a Mariloli, comida no le faltaba desde ese día,  ya  que entre las tres nos organizábamos y sacábamos comida de nuestras casas a escondidas, su escondrijo empezó a tener comida en abundancia, hablábamos con él, se salía un poco del escondite pero nunca fuera , la luz le cegaba al estar tanto tiempo encerrado y una de nosotras se quedaba siempre fuera vigilando por si alguien venía, la contarseña era dos  maullidos de gato,  se defendía estupendamente en la oscuridad, yo le conté que mi padre tenía dos tíos, a los que casi no conoció,   Salvador y Antonio Prados Dominguez hermanos de su madre, Antonio murió camino del exilio  dejando  dos niños pequeños primos hermanos de mi padre Ana y Benito y Salvador estaba en Francia exiliado desde que huyó, también casi treinta años, las cartas que recibía su madre mi bisabuela Ana María  llegaban siempre abiertas y con mata sellos de distintos sitios del sur de Francia, pero que estaba arreglando papeles  para ver si podría venir, eso sí, a su madre y a su  hermana (mi abuela) ya no las vería con vida,  tenía yo seis años cuando murió, mi bisabuela Ana María y a mi abuela Encarnación a la que no llegué a conocer, su hermana tampoco, por que también murió cuando mi padre estaba haciendo el servicio militar en Sevilla...Se alegraba de que le contáramos cosas, es más se acordaba de los tíos de mi padre, decía que eran muy dicharacheros (alegres) sabían bailar sevillanas ya que su madre remanecía de Sevilla y nunca perdieron el contacto con sus primos y su único tío hermano de su madre, Sargento de la Guardia Civil muy famoso por aquellos, años ya que capturo a un bandolero en la serranía de Ronda, llamado Ropasuelta.
Nos contaba que él era parte de un equipo de fútbol que ellos fundaron, el primero que hubo en Baños de la Encina, su madre le tenía al tanto de todo lo que pasaba en el pueblo, pero  hacía casi dos años que murió y desde entonces estaba un poco perdido, tenía libros, revistas que mal leía a la luz de las velas, pero éstas se les habían acabado, nosotros le llevamos más y una linterna con pilas, se puso muy contento, le gustaban los toros, así que las revistas que ya había leído  mi abuelo Esteban  " El ruedo y "El caso" a las cuales estaba suscrito mensualmente por correo, empecé a llevárselas  a él una vez que mi abuelo las leía, me preguntaba que por qué me las llevaba y yo le decía que para hacer manualidades en las monjas.

Cuando oía la palabra televisión no sabía de qué se trataba,  aunque su madre le dijo un día que vio una caja cuadrada en la que salían personas como fotografías en movimiento en blanco y negro, ni el picú, o aquel aparato que trajo mi tío Juan este año de Barcelona para la feria de mayo un caset que podía grabar canciones en una cinta y escucharla siempre que quisieras, o nuestras voces  hablando o cantando, mi tío nos grabó varias cintas, mientras comíamos charlando, a mi madre cantando saetas, decía que para poder escucharnos cuando se fuera otra vez  Barcelona y que mi otro tío Manolo, nos oyera al menos por aquel moderno aparato, venía cada dos años a vernos ya que su mujer era de Galicia y alternaban las vacaciones entre Galicia y Andalucía.
Así pasamos varios días, hasta que los chicos se mosquearon por que no queríamos jugar con ellos en los peñones a las guerrillas escondidos tirándonos piedras, o con arcos hechos por ellos con vestugas de sierpes, cuerdas y flechas de tabla de las cajas que encontraban de madera en los estercoleros, ellos nos notaban raras  a las cuatro, un día hicimos un juramento de sangre nos pinchamos con un alfiler el dedo de cada una y juntamos nuestros cuatro dedos  diciendo a la vez "Nunca por nada del mundo diremos nuestro secreto"
Para  disimular jugábamos en la entrada de la cueva del cotanillo a las casicas con nuestros muñecos, a las tiendecicaspero nuestro secreto tenía las horas contadas, ya era demasiado tarde, Rafael y Pedrín habían escuchado la conversación que teníamos las tres en el cotanillo, se había subido por el bardal de la calle Amargura paralela al cotanillo y estaban escondidos sin que nos diéramos cuenta.

jueves, 19 de julio de 2012

LA CUEVA DEL COTANILLO 4



Entramos a su casa ella estaba sentada junto a su abuela en el patio y le dijimos que saliera al cotanillo.
_Mariloli  tenemos que hablar.
Salimos  por el porton de su patio al cotanillo 
_Sabemos que escondes un secreto hablas con alguien en la cueva y antes de hacerlo saber al grupo queremos comentarlo contigo.
Se puso muy nerviosa y al final comentó a hablar.
_No comentéis nada por favor y os lo cuento todo, es verdad tengo un secreto en la cueva, pero es un secreto que no me pertenece, el día que decidimos investigar la cueva del cotanillo hasta el final yo iba la primera de pronto me quedé sorprendida, de la tres veces que había entrado nunca había visto nada, pero ese día me encontré con él, me hizo una señal con el dedo en la boca que me callara y que volviera más tarde, es por eso que dí la voz de alarma para que saliéramos todos.
_Se llama Manuel  es de Baños y lleva desde la guerra civil en la cueva, se escondió allí por que no quiso ir a combatir, lo buscaban por desertor, nunca ha hecho nada malo a nadie, le acusaron de delitos que nunca cometió al estar escondido, su madre estuvo presa varios días allá por el año 1939, según me ha contado, por que en el fondo sabían que ocultaba algo, pero nunca dijo donde se encontraba su hijo, ese secreto se lo llevó a a tumba, murió hace casi dos años, dentro de la cueva hay una losa que se mueve, da a una galería antiquísima, según me cuenta Manuel es muy larga pero nunca ha llegado al final por que está hundida, cree que es una de esas galerías subterráneas que excavaron los moros y que partía desde el castillo para salir cuando tenían alguna misión secreta fuera, o para huir  con sus tesoros por si alguna vez, si tomaban posesión los Cristianos como así fue, justo a los tres días despues de de la batalla de las Navas de Tolosa, es muy instruido se estas cosas por que me lo cuenta él...
_Encontró un pergamino que así  lo dice, ésta cueva tiene el mismo término, que otras dos,  la que hay detrás de la granja " La Cueva la Mona" y otra que está justo debajo de la iglesia de San Mateo, según me ha contado,  en este pergamino cuenta todo lo que aconteció tomado el castillo por los cristianos, lo encontró junto a unos  planos de estas tres cuevas  cuyas  galerías acaban o acababan en el castillo de Baños,  "BURGALIMAR" 
En  ésta cueva, a mal sobrevivido  durante casi treinta  años, su madre le ha estado  llevando comida por las noches, luego falleció y éstos casi dos últimos años ha comido de latillas que su madre le fue almacenando por si ella faltara algún día, después de  lo poco que encontraba en los estercoleros del cotanillo y los peñones, salía en las madrugadas para no ser visto, hasta hace un  año que encontró a la perra, la enseñó a traerle comida como si un cachorro suyo se tratara, me ha contado toda ésta historia por que  está mal y cree que se va a morir, está muy débil, apenas ve, tiene una gran cantidad de periódicos, revistas y libros que su madre le traía, yo le he dicho que salga que ya hace mucho tiempo que acabó la guerra, pero tiene  miedo, cree que lo van a meter preso o a matar como a varios de su amigos, a los que  mataron en las paredes del cementerio de Baños, no se que hacer, necesita ayuda pero  me ha hecho prometer que no diré nada, es mi amigo y no quiero defraudarle ¿ que hacemos ? ahora ya conocéis mi secreto.

domingo, 15 de julio de 2012

LA CUEVA DEL COTANILLO 3


Mariloli estaba rara apenas se juntaba con nosotras, la perra la veíamos de vez en cuando rebuscando por los estercoleros Toñi,Tony y yo, ya que nuestras casas daban  a los peñones, pero ella seguía llevándole comida a la perra a la cueva, Ani comentó  que hasta hablaba con ella  ya que un día la vio meterse en la cueva se acercó  a la boca y la sintió hablar ya que el eco resonaba bastante  dentro, pero lo que nos estrañó es que dijera que parecía que había alguien más, niguno de nosotros había vuelto a la cueva  así que nos quedamos estrañadas y más con la actitud que había tomado ella que apenas se juntaba con nosotras, estaba "llamémosle " rara desde aquel día.
Decidimos que algo le estaba pasando ya que últimamente nos rehuía, apenas se juntaba con nosotras y ella nunca había sido así, la perra desde que dejó de criar a sus cachorros apenas estaba en la cueva, la veíamos por los alrededores de la escuela y por nuestra calle, Ani dijo que pasaba mucho rato dentro de la cueva, así que decidimos expiarla puede que por estar de vacaciones no teníamos otro plan mejor que hacer, yo cuidaba de mi hermana Juani, era un trasto y quería venir conmigo, pero como era pequeña me daba miedo por si le pasaba algo, le llevo ocho años. Nos lo pasábamos muy bien cuando nos juntábamos todos, comprábamos palodús y pilurines donde Cecilia madre del Cani, ponía una mesa con todas estas chuches cuando sus hijos daban por terminada la faena de zapateros o en el kiosco del chinito, en la esquina del cuartel antes de subir a la panadería de Bartolo, el del Maga en la plaza del ayuntamiento, íbamos a las colas a bañarnos siempre con algún padre casi siempre el mío, jugábamos en la llaná, en el peñón gordo, por el castillo, íbamos al cine de verano por las noches, estábamos hasta altas horas jugando en la calle al fresquito, poníamos hilo negro de ventana a ventana y nos daba risa cuando alguien chocaba con algo y no sabía que era hasta que nos veía partiéndonos de risa, al nabo escodío, al san pirulí, al esconder, a mi abuelo Esteban  le encantaba contarnos cuentos y nos sentábamos a su alrededor en el suelo con la boca abierta hasta que terminaba, otras veces nos contaba acertijos, adivinanzas o nos hacía calaveras de sandías, como tenía melonar las que estaban pochas le quitaba la pulpa para las cabras y la borrica, cada cara era distinta y en medio ponía una vela, le ponía una cuerda y nos tirábamos toda la noche calle arriba, calle abajo con nuestras calaveras de sandías...
Pero habíamos decidido adivinar el por qué Mariloli estaba tan rara con nosotros, el grupo, tenía que haber una razón especial, Toñi dijo que a lo mejor estaba así por que su madre se casaba...
Ani se quedó el encargo de hacernos saber por medio de su hermana Choni cuando entrara a la cueva llamarnos, así que cuando llegó a mi casa y dijo
_ Encarnita mi hermana te llama.
 Ya sabía para qué, através del corral de Ani llegamos al cotanilllo llevábamos dos linternas, mejor que las velas que con la corriente del aire se apagaban, empezamos a gatear por la cueva, cuando oímos hablar  a Mariloli  nos quedamos blancas a escuchar la voz de un hombre...
Oimos decir a Mari Loli, tengo que esconderme para traerte comida, la perra ya está por los peñones buscando comida, aunque yo les he dicho que me da pena  por si algún día no encuentra algo en los estercoleros y le traigo restos de comida, la leche me la ideo, saco tu vaso y agrego agua, pero mi abuela dice que últimamente nos traen la leche más mala.
_No te preocupes Mari Loli, llevo años buscando comida y hasta ahora he logrado vivir, bueno malvivir.
_Vale mañana vuelvo contestó ella...
Al decir esto salimos pitando para atrás, salía y si nos encontraba no sabríamos que decirle, nos habíamos quedado sin saber que decirnos, Mari Loli hablando con un extraño, que al parecer llevaba años escondido, pero por qué, entramos por el portón de Anita y salimos a la calle Mestanza, nos sentamos en las gradas y empecé diciendo.
_ ¿Que hacemos Aní? se lo decimos a todos o primero le contamos a Mari Loli que sabemos su secreto, Anita contestó.
_ Mejor hablamos con ella a ver que nos dice.

miércoles, 11 de julio de 2012

LA CUEVA DEL COTANILLO 2


Era sábado después de comer habíamos quedado para empezar nuestra aventura.
Recogimos las cuerdas, las velas y nos dispusimos a entrar a la cueva, Mariloli llevaba la primera vela y el principio de la cuerda, además habíamos atado nuestras sogas de saltar a la comba y sí que mediría al menos 20 metros, empezamos a introducirnos uno a uno yo me quedé para la última, delante de mí iba Anita, a Toñi la dejamos de guardia en la entrada de la cueva...
Tengo que reconocer que iba temblando de miedo, me imagino que más de dos iríamos igual, pensando iba yo en estas cavilaciones cuando de pronto la cuerda a la que iba sujeta pegó un estirón en  mi mano y sentí decir 
_Vamos rápido salir para afuera 
 Era José Manuel yo me atolondré y de pronto estábamos juntos cuando apenas habíamos entrado unos diez metros,  nuestras caras estaban blancas, puede que más que nada por el susto que llevábamos en el cuerpo.
Cuando estábamos fuera nos dimos cuenta que Mariloli no estaba con nosotros, ella iba la primera, fue la que dio la voz de alarma para que nos retirásemos en  estampida y sin embargo ella no estaba, ninguno se atrevía a pasar  dentro de la cueva, Pedrín empezó a llamarla, pero solo sonaba el eco de su propia voz por aquel socavón, estábamos verdaderamente asustados ¿que le íbamos a decir a su madre si no salía? José Manuel dijo
_ Vamos Rafael tenemos que sacarla puede que se haya mareado al faltarle oxígeno y por eso no contesta.
Empezaron a entrar agarrados a la cuerda, Pedrín se unió a los dos y cuando habían gateado unos diez metros sentimos voces y empezaron a retroceder, cuando salieron los tres vimos que los acompañaba Mariloli, nos dio mucha alegría verla y empezamos a bombardearla con preguntas, ella estaba seria y dijo
_ Vamos a ver, no me pasa nada es que me asusté cuando vi una sombra  y resultó ser una perra que ha elegido esta cueva para tener cachorrillos, son preciosos no me dejaba acercarme a ellos empecé acariciarla y al final pude tocarlos, aún no han abierto los ojos, aunque con la vela se ve poco, tenemos que buscarnos unas linternas, si queréis verlos, pero hay poco más que ver, he llegado hasta el final, bueno ya me conozco la cueva como sabéis y es mejor olvidarnos y buscar aventuras por otro sitio, dejaremos a la perra que críe a sus cachorrillos ya me encargo yo de traerle comida, por que agua tiene.
Nos dejó boquiabiertos, ella que había sido la percusora de aquella aventura para ver si encontrábamos un tesoro escondido ahora se desanimaba y decía que no había nada que buscar, pero bueno como era la única que había llegado hasta el final no dimos importancia, es más dijo.
_ Si queréis algún perrito me lo decís son tres y cuando estén destetados os lo saco, la madre debe de salir por las noches a rebuscar por los estercoleros, la verdad es que ha elegido un buen lugar para parir y esconderse.
Dajamos pasar unos días, merendando en la calle Mestanza nuestro cucharrillo de pan, aceite y chocolate kitín sentadas en las gradas Ani dijo.
_ He visto a Mariloli que iba para la cueva, se ha tomado muy en serio lo de la perra, llevaba comida y bastante, mi madre no me deja tener perrillos, a mí si me dejan dije yo, ya tenemos una, la petaca que va cada día al campo con mi abuelo está muy mayor ya penas caza ratones, así que espero acabar de convencer a mis padres para que me dejen uno y Luci la del estanco me ha dicho que también quiere uno, Mariloli dice que se queda con otro así que casi está solucionado el tema de los perritos, después la madre se irá y ya no tendrá que seguir llevando comida Mariloli, ella se buscará para comer en los estercoleros de los "Peñones" como hasta que parió lo hacía, el que más restos de comida tiene es el de Pedro y Luisa las Mariamanuelas como tienen tienda...
Había pasado un mes yo ya tenía mi perrito le puse de nombre "cartucho" Luci el suyo y Mariloli el tercero, nos juntábamos en la calle las tres para que al menos por un rato los tres hermanitos siguieran juntos.

domingo, 8 de julio de 2012

LA CUEVA DEL COTANILLO 1

PRÓLOGO:
Esta es una historia de mi imaginación infantil, alguien que le gustó mi primer relato "El fantasma de la sábana blanca"  me dijo.
_Precioso Encarnita, espero con impaciencia la próxima mini-novela, me ha encantado...
Ya la tenía empezada, la pondré en varias entradas, es un relato corto, espero que os guste, no soy escritora, ni poeta, solo que me gusta escribir, tengo tantas cosas empezadas, las dejo, un día escribo, luego empiezo otra cosa...Mi imaginación a estas alturas de la vida donde hace tiempo pasé la mitad de mi existencia hace que quiera compartir en mi blogs, estas pequeñas  entradas, recetas, poemas, bueno  junto-palabras que creo que riman, yo no entiendo ni de estrofas, ni de prosas, ni de poesía, cometo faltas, no tengo una preparación universitaria, pero lo que escribo lo hago poniendo más el corazón que mi preparación.






Han pasado varios meses, casi un año, desde el verano pasado apenas nos hemos visto, Rafael se fué a Sevilla estudiar, al igual que José Manuel y Pedrín que también se marcharon fuera, nos vimos fugazmente en Navidad y Semana Santa, pero ahora que hemos retomado nuestras vacaciones estivales, nos hemos vuelto a juntar en el peñón gordo y hemos visitado el muro vertical, recordamos la aventura que vivimos el año anterior con "El fantasma de la sábana blanca" y añoramos esos días de inquietud, nuestra agenda de notas con todos nuestros movimientos, la teníamos guardada, bueno Tony se encargó de ponerla a buen recaudo debajo de  su colchón, Claudio el profesor se marchó de Baños y poco hemos sabido desde entonces de él.
Al grupo se ha incorporado MariLoli y Luisi, la primera vecina de la calle y Luisi compañera de la escuela de las monjas "Hermanas de Cristo Crucificado " donde cursamos estudios Ani, Tony, Luisi y yo, Toñi y Mariloli lo hacen en el grupo mixto Nuestro Padre Jesús del Llano.
Las casas de Ani, su hermana Choni y MariLoli por la parte de de los portones dan al Cotanillo, lugar lúgubre sin salida y muy oscuro de noche en la parte más alta se escucha el  cine de Chivica y los más valientes van allí de noche para  escuhar las películas, se oyen de lejos pero les da igual, así la imaginación hace de las suyas y junto con las carteleras que ponen en la esquina que hay cerca del kiosco de Doro poco menos se necesita pues no pagan entrada
lo más singular del Cotanillo es la cueva que hay en él, unos dicen que es un socavón antiguo que llevaba a la parte de abajo de la Iglesia de San Mateo y que adecuaron en la guerra Civil Española como refugio, por si bombardeaban Baños los aviones, sea como fuera, sólo Mariloli había entrado hasta el final decía que apenas se veía y que había como una especie de charca de agua que estaba buenísima de beber, nos picó la curiosidad y propusimos de ir a investigar esa cueva, compramos velas de Paquito Juan Rafael y nos llevamos cuerdas.
Era sábado salimos por el portón de Ani más cercano al socavón, Mariloli se encargo de guardar lo que habíamos comprado en su corral detrás de las macetas que su abuela cuidaba,
así que nos propusimos descubrir si había algún secreto en dicha cueva.
En primer lugar iba Mariloli ella conocía bien el camino, no le tenía miedo a nada, ella era mi icono si alguien se metía conmigo ella me defendía, tengo que decir que yo era muy poquita cosa, delgaducha, con dos trenzas, vamos iba a la usanza  de aquella época al igual que Toñi, Luisi llevaba el pelo corto, era rubia natural con unos ojos verdes preciosos y Tony era la más audaz  con un corazón enorme, a sus trece años recuerdo que se teñía el pelo con agua oxigenada, Ani era callada mi amiga de toda la vida, las dos habíamos nacido en la calle Mestanza, siempre estábamos juntas, hasta este año que en Septiembre se iría a Jaén con sus abuelos, quería ser enfermera, cada una teníamos una meta, algunas nos quedamos en la salida, ella sí lo consiguió, al igual que Rafael, Pedrín y José Manuel...

martes, 3 de julio de 2012

VUELVO A SER NIÑA

Me despertó el ruido del agua, pensaba que llovía, pero era mi vecina Margarita, regando las macetas del balcón, primero las limpia de las hojas y flores secas, para luego barrer y regar la puerta, igual que mi madre hace, tiene geranios y claveles de todos los colores y en la misma posición,  como  Juana la triguera, los claveles y geranios colgantes  arriba, encajadas las macetas en los típicos aros de hierro hechos por Eusebio o el Herrerico y en la parte de abajo los no colgantes, intercambian  los esquejes entre las tres.
_Dame de esa maceta un tallico cuando la trasplantes. ( se dicen uns a las otras )
Prácticamente tienen las mismas plantas, son los balcones más bonitos de Baños de la Encina, mi pueblo...
Después casi al mismo tiempo salen a barrer las oigo hablar a Luisa las Mariamanuelas, Margarita, Juana, Mariana, mi madre y algún que otro transeúnte que sube o baja por la calle Mestanza a por el número en casa de Encina para ir al médico, a cambio de una simbólica moneda de cinco pesetas que luego Don Adolfo el médico  devuelve a quien lo quiera coger, otros dejan la moneda para Encina. El ir y venir al horno de Cantarero o Ana la del serio a por el pan, mi calle es un bullicio por las mañanas, los mandaos en las tiendas de Luisa, Catalina la Huevera o Encarnita, Eduardo, las tiendas de la calle, o coger el tabaco para el marido en el estanco de mi amiga Luci, y comprar esos sellos y cartas viajeras esperandas por seres queridos, lejos quedó el trajín de coger agua de la fuente al tener cada casa agua.
Las macetas de pilistras tan típicas y helechos adornos de los portales, los sacan cada mañana a la calle para que le dé el aire y  regarlas, siento el chapoteo de las manos en el agua echando agua sobre las hojas, a Luisa con su regadera de hierro poniendo   fresquita la calle, al igual que todas las vecinas, ella es la única que la utiliza las demás lo hacen con un cubo de chapa una vez barrida la calle. Oigo preguntar.
 _ ¿Que vas hacer de comida? Luisa la de la Maríamanuelas, mi mejor vecina siempre pendiente de mi madre cuando mis abuelos estaban en el cortijo de Juan de las Vacas...Cuando me daban aquellos ataques que me dejaban inconsciente al darme  unas pocas décimas de fiebre, debido a mis pocas defensas,  era la primera  en venir a casa cuando oía a mi madre gritar, ella hacía caldo de cocido solo para mí, por que era lo único que medio comía, sopa de pan...  
Siento decir en mi duerme vela
_Os dejo que me espera la plancha ahora con la fresquita.
 _ Me voy a la pila a lavar las sábanas que las tengo en remojo desde anoche y quiero solearlas el los peñones un par de horas...
Es hora de levantarme tengo que ir a la escuela, la leche me la tiene mi abuela preparada recién ordeñada de las cabras, cada mañana era su tarea, además de prepararle a mi abuelo su postre favorito, para después de comer cuando venía transío del campo, leche sopá,  aparta una  poca en un cazo y la pone a hervir con canela en rama, una pizca de sal, azúcar y medio limón, en una fuente de porcelana rectangular pequeña  pone rebanadas de pan finas del día anterior, aparta la leche y aún caliente la echa  sobre estas para que se empapen bien, luego le pone  canela molida por encíma y la dejaba enfriar, a mí me encanta este postre  tan sencillo, me dice que al  cocer la leche hay que dejarla subir tres veces antes de apartarla del hornillo para no coger las calenturas martas.



La tarea de mi madre es levantarse temprano para ordeñar las cabras y después soltar los chotillos quitándole los  palillos puestos durante la noche, dar de comer a las gallinas,  recoger los huevos de las canastas de mimbre hechas por mi abuelo, casi siempre era la última en salir a arreglar la calle, estos menesteres es lo primero para ella.   
Mi uniforme azul marino con camisa blanca impecable, mi babi de rayas azules y  blancas para no manchar el uniforme, me tiene que durar toda la semana, menos la camisa que me la cambio a mitad, mis zapatos relucientes pintados con kanfor marrón, calcetines marrones y mis dos trenzas que  solo se desarman cada mañana para peinarne y los domingos para lavarme el pelo y aprovechar para dejármelo suelto con parte de él recogido con un lazo blanco, subir al convento para  recoger el velo  para  la misa los domingos...
 Espero como cada mañana a Isabelita Garrido y Anita Muñoz  siempre vamos juntas a la escuela.                 

    
El comedor de la escuela... Mi madre me ha apuntado para ver si viendo comer a las demás niñas como mejor; la verdad es que soy muy mala, malísima para  comer, en el mesa casi siempre comemos las mismas, seis por cada mesa rectangular azul, con hule transparente para no estropear el tablero de madera, cada día toca a una mesa limpiar el comedor, llevarlo todo a la cocina y fregar los platos, allí siempre hay un saco con leche en polvo, más de una metemos la mano a todas nos encanta, ese es casi siempre nuestro postre, un vaso de leche que se servía en jarra de cristal, algunas nos llevamos un poquito de colacao  liado en papel de traza, que compartímos ...Había que dejarlo todo limpio barrer y fregar el suelo para la clase de tercero por la tarde, lo da la Hermana Elísa.      
Suena una música la del picú  que las hermanas ponen para  entrar a clase, en fila todas,  las niñas de primero en primer lugar y así hasta llegar a sexto, la más mayores, de pronto deja de sonar la música esa que guardo en mis recuerdos de niña y oigo la que cada día...Suena en mi despertador a las siete de la mañana para  levantarme,  me restriego los ojos, todo ha sido un sueño, un sueño maravilloso, el de volver a ser aquella niña de la calle mestanza, sin problemas, jugando en la calle por las tardes compartiendo mi merendica, un cucharrillo de pan aceite y chocolate Kitín y que rico que sabía.