POEMAS , RELATOS Y RECETAS.

martes, 16 de octubre de 2018

ALÚAS




A último  de verano, cuando llegan las primeras lluvias, las hormigas voladoras abandonan su hormiguero para crear nuevas colonias. Este fenómeno se da después de que las hormigas con alas hayan realizado su vuelo nupcial o fecundación. Tras este, las hormigas pierden sus alas o mueren.
Recuerdo sair a cogerlas para los padres de mis amigas que se dedicaban a este trabajo por ésta época.
Las metía en una lata en donde había hecho agujeros previamente, para que pudieran respirar y no murieran. 
En Baños de la Encina (Jaén), éste es el cebo para pillar pajarillos, perdices o codornices, se enganchaban en la trampa hecha de alambre y un muelle que hacía saltar al llegar el pájaro a comer tan suculento manjar, éste las divisaba volando medio enterradas en la tierra mediante el brillo y aleteo de las alas.
Según qué pueblo cambia de nombre, también se las conoce como percha, costilla, etc...  





Este tipo de hormigas son fértiles y pueden ser tanto machos como hembras, a diferencia de las hormigas sin alas, también conocidas como hormigas obreras, que no son fértiles y su objetivo principal es almacenar comida. La meta en la vida de las hormigas con alas es esperar a que llegue la época de las lluvias y abandonar el nido.
En ese momento, realizan su vuelo nupcial y se juntan en enjambres con machos y hembras de otros nidos cercanos, y ahí es donde eligen a sus compañeros. Una vez que la hormiga reina ha sido fecundada, esta busca un sitio nuevo donde poder comenzar a crear su nido y establecer posteriormente su colonia.
Cuando la reina elige su nuevo hogar, pierde las alas y se dedica a construir un nido y a poner huevos
La reina ha almacenado el esperma que ha ido recogiendo durante el apareamiento y luego elige mediante una fecundación selectiva los huevos que quiere poner.
En época de lluvia hay también más alimento, y por eso es más fácil encontrarlas.
Aunque un buen pajarero, con escardillo en mano las buscaba antes de salir del hormiguero, ya que las alas, esas que relucen y atraían a los pájaros, duraban más que las que ya habían volado   
A último de Septiembre o primero de Octubre con las primeras lluvias los cazadores o tramperos, preparaban con sumo cuidado las aludas, en cajones preparados de madera las metían con papel de traza mojado y paja, así duraban para toda la temporada de los "Pajarillos", parte de la caza Bañusca y Manchega, porque muchos eran los Bañuscos, que se marchaban a la Mancha con aros llenos de trampas a cazarlos, allí había miles, decían que estaban borrachuelos y caían como moscas al estar la vendimia recién acabada y éstos se alimentaban de las uvas que habían quedado en las cepas o por el suelo, en dos o tres días traían los maleteros llenos de sacos, y les era rentable coger el coche un par de trampistas y poner sus trampas en la cercana Ciudad Real o Toledo.
Los pajarillos autóctonos de Baños, están en peligro de extinción, los insecticidas y productos de las olivas han menguado su reproducción, así que las aludas pueden reproducirse perfectamente al no cogerlas para este menester  
Pagaban por años 70 y principios de los 80 a 30 pesetas la docena, 10 pesetas el par de  codornices y a 15 pesetas la  perdiz, si los llevabas sin plumas era tres pesetas más la docena, o el par de perdices o codornices, aunque había quien los vendían directamente sin intermediarios a los restaurantes y bares de baños y alrededor.Hoy en día está prohibida la caza de pajarillos con estos medios, la perdiz, tórtola y codorniz, se caza cuando levantan la veda  mediante tiradas con escopeta, legalmente.  
Encina la Maria Juana  y Agustina la Trasperlista eran las encargadas de comprarle a los pajareros, dichos pájaros y tenían muchos chiquill@s en sus casas quitando las plumas, luego en la Pepa de Mariano (autobús) la llevaban a Linares a los bares y restaurantes, así como como conejos y liebres, más tarde cogió el relevo Margarita, la mujer del *Chinche*.
Son costumbres que se van perdiendo y que se puede  obtener  este manjar de pajarillos fritos con ajos mediante el furtiveo, pero con unas multas descomunales, que hace que la gente se lo piense.