| Fotografía de Ana Ortíz |
Me encaminé al peñón gordo no se me iba de la cabeza la imagen del chico dándome mi zueco y diciéndome que no tuviera miedo.
Empecé a leer, miraba hacia la llaná,la granja, la vereda del pilarejo, no sabía si era un chico normal o un espejismo de la noche calurosa, no me concentraba miraba para ver si aparecía por algún lado.
Ya estaba empezando anochecer, tenía que volver, pasaba a través de los peñones ya que el portón de mi casa daba a este sitio, había quedado con mis amigas como cada tarde para darnos nuestros paseos en la plaza del pueblo, comprábamos una bolsa de pipas de la confitería de Joaquina, esta era super paciente con la chiquillería de Baños, me embobaba mirando con que habilidad manejaba su mano, era muy peculiar, ya que tenía los dos dedos anular y meñique pegados, nació con ellos así, era según decía una enfermedad congénita.
Dábamos vueltas de la lonja de la iglesia a la pared de correos y viceversa hasta que nos cansábamos y nos dábamos una vuelta por la Llaná, eso si, antes de anochecer o subíamos al castillo por la calle Santa María o como era conocida "El Cueto", allí se estaba muy fresquito se divisaba todo el ruedo y el término de Baños, se perdía la vista en el mar de olivos y al fondo Sierra Nevada, varios pueblos y Úbeda...
Sentí decir.
_ Buenas tardes.
Me volví y era él.
Apenas pude articular palabra.
_Buenas.
Eso de verse a solas con un chico estaba mal visto en aquellos años y más si era forastero, me dí prisa en levantarme para irme.
_No te vallas, me dijo.
_ Es que es tarde y tengo que irme, además no está bien que hable con un chico a solas.
_Estas sola, nadie me ve, más que tú.
Miré alrededor, todo era normal, la Llaná, la granja, el peñón gordo, todo menos él, que decía que solo yo podía verlo.
_ Me atreví a preguntar como se llamaba.
_José María.
_ ¿ Eres de aquí?
_ sí, vivo en el pilarejo
Me quedé sin saber que decir.
_Pero en el pilarejo no vive nadie, es más se secó.
_yo llevo toda mi vida viviendo en él.
_Mi padre me crió ahí, me enseñó a leer y escribir, ahora está muy mayor apenas ve y soy yo quien le cuida a él.
Cada vez estaba más sorprendida, no sabía si se estaba burlando de mí o era un mal sueño.
_No te entretengo, si vienes otro día te contaré algo más, es una historia un poco larga, la verdad es que estoy muy solo y necesito alguien con quien hablar.
_No te prometo nada, intentaré venir.
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| Aquellos famosos zuecos de la época |
_Lo mismo pasaste tanto miedo la noche que perdiste el zueco, que creíste ver alucinaciones.
_Vale (contesté) esa noche de acuerdo, pero lo de antes de ayer, era anocheciendo, estaba tranquila, no tenia miedo, puede que al verme contigo se haya dado la media vuelta, quizás solo quiera verme a mi.
_Bueno chica vayámonos se hace tarde y hemos quedado con todas en la plaza, ya me contarás si lo vuelves a ver.
Al día siguiente volví al peñón gordo y allí me estaba esperando.

