POEMAS , RELATOS Y RECETAS.

domingo, 10 de abril de 2011

LAS ESPIGADORAS

Corría el año 1970, formábamos un grupo de niñas todas voluntarias para hacer una obra de teatro con varias actuaciones, entre ellas "Las espigadoras" para rendir un homenaje a la mujer Bañusca espigadora
Baños además de los olivos tenía tierra de siembra, donde se sembraba trigo, avena, etc..
Luego en las eras se trillaba con aquellos trillos tirados por mulos, borricos o caballos.
En verano era todo un ir y venir del campo a las eras y más tarde almacenar el grano en el pajar cuando era para la comida de animales o venderlo como el trigo, recuerdo que mi abuelo Esteban dormía en la era para que no se llevaran el grano,  yo iba a montar en el trillo, era mi tío vivo particular.

Recuerdo a pesar de los años a muchas de ella, Josefina, Carmen, Mari, Ana Mari, Luisa Las Heras, etc.....
Acompañadas de la banda de guitarras, laudes, bandurrias de Baños de la Encina que estaba dirigida por Don Marcelino  Del Moral y los arreglos de las letras Manolo Villarejo, las monjas del colegio Hermanas Apostólicas de Cristo  Crucificado, la coreografía, ellas eran de la parte de España donde predominan las jotas, así que en nuestra escuela para los fines de curso nunca faltaba "El candil" y otras jotas..
Los trajes que llevábamos eran confeccionados por nuestras madres y abuelas, la tela del comercio de Juanito Garrido o de Paco Valle, faldas rojas amplias con dos franjas en la parte de abajo, camisa blanca, corpiño negro, mandil negro, calcetines blancos altos, alpargatas negras atadas con cinta negra a la pierna, pañuelo en la cabeza, sombrero de paja con una flor roja y nuestra canasta con espigas, no nos faltaba ningún detalle.
Luego el día del estreno los nervios, abajo del escenario había unas habitaciones donde nos cambiamos, nos pintamos, las monjas no daban abasto para que todas nosotras saliéramos impecables, todo un alboroto, con nuestros padres, familiares, compañeras de escuela y amigos-as sentados en sus butacas esperando nuestra actuación.
Aparecíamos  en el escenario después de descorrer las cortinas Luisa Las Heras que era la voz solista y las demás niñas éramos el coro, estábamos sentadas y ella pasaba cantando cuando nos daba la vuelta nos íbamos levantando hasta quedar todas de pié y empezar con nuestro baile y canción.
Es una pena que este Cine-Teatro haya desaparecido y que Baños no tenga un local acondicionado para estos  eventos,  ni por tener tenemos cine de invierno ni de verano, cuando antes había en Baños uno de invierno y dos de verano, cuando paso por la Avenida Linares, la carretera como le llamamos y veo las dos ventanillas de venta de entradas, y lo poco que queda de ese Cine-Teatro, me viene a la mente tantos recuerdos de mi infancia, cuando catábamos los villancicos en Navidad vestidas de pastoras, mi juventud con amigas esperando para entrar en el jardín de los Barones de Sangarren, primeras citas con tu amor de adolescente..

LA ESPIGADORA

Una mañana muy tempranito

salí del pueblo con el hatico

y como entonces la aurora venia

yo la reciba cantando como un pajarillo

y una mañana muy tempranico.

Por los carriles de los rastrojos

soy la hormiguita de los despojos

y como tengo tan buenos ojos

espigo a veces en los manojos

Ay, ay, ay, ay, que trabajo nos manda el señor

levantarse y volverse a agachar

todo el dia a los aires y el sol

ay, ay, ay, ay, ten memoria mi segador

no arrebanes los campos de miel

que detrás de las hoces voy yo

La espigadora con su esportilla

parece la sombra de la cuadrilla

sufre espigando tras los segadores los mismos sudores

que el hombre que siega y que trilla

La segadora con su esportilla.

Y en cuanto suenan las caracolas

por esos campos van ellas solas

y se engalanan con amapolas

sin abalorios ni agaripola

Ay, ay, ay, ay, que trabajo nos manda el señor

levantarse y volverse a agachar

todo el dia a los aires y el sol

ay, ay, ay, ay, ten memoria mi segador

no arrebanes los campos de miel

que detrás de las hoces voy yo

ay, ay, ay, ay, no arrebano los campos de miel

porque espero a que vengas tú aquí

a escuchar lo que vale mi querer

ay, ay, ay, ay, si a tu lado me aguarda un querer

no me importan los aires ni el sol

ni que arranques de cuajo la miel